Ninguna persona tiene la autoridad moral para juzgar al otro.
Además de las complicaciones propias del padecimiento, las personas infectadas con VIH y los enfermos de SIDA se enfrentan a estigmas, ignorancia y discriminación de buena parte de la sociedad.
Estudios de opinión pública alrededor del mundo muestran que son aún muchas las personas que muestran reservas acerca de la convivencia con enfermos de SIDA y portadores del VIH, como lo enseña la investigación de Parametría.
Hacia 2010, más de un tercio de los mexicanos (36%) no estaba dispuesto a que en su casa viviesen personas con VIH o SIDA, mientras que 11% estaba parcialmente dispuesto, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México.
La intolerancia a personas con VIH/SIDA no es exclusiva de México. En Centroamérica, por ejemplo, se percibe que la mayoría de los ciudadanos están en contra de la convivencia cotidiana con personas infectadas o enfermas.
Más de la mitad de los guatemaltecos y salvadoreños están de acuerdo con que las personas con VIH/SIDA no tengan acceso a lugares públicos. Para Costa Rica el porcentaje sube hasta llegar a ocho de cada diez que sostienen esa posición.
En Honduras, Nicaragua y Panamá, son mayoría los que están en desacuerdo con que los enfermos e infectados no tengan acceso a lugares públicos, como muestra el estudio de CID Gallup de percepción sobre el SIDA en Centroamérica.

No hay comentarios:
Publicar un comentario